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La fecha 6/6/6

December 10, 2014 by Farid in Desmitificación

“El día 6 del 6 del 06 será el fin de la Humanidad…”

La fecha 6/6/6No debería extrañarnos que, en distintos periodos de nuestra historia, se profeticen grandes desgracias, catástrofes, manifestaciones maléficas o simplemente el fin del mundo. Quizá uno de los más recurrentes sea el que se aludirá en este artículo, cuya procedencia viene de una cita bíblica referida al ser que encarna toda la maldad (el Diablo), el cual tiene una cifra numérica representativa: el 666. Por supuesto, como todo mito, leyenda urbana o texto religioso, siempre hay sectores que se aprovechan para exagerar, reinterpretar o simplemente desinformar, y este caso no es la excepción.

La pseudociencia dice…

La fecha que termina en 6-6-6 es cuando ocurrirán grandes desgracias en la Tierra. Muertes, incendios, inundaciones y múltiples desgracias azotarán nuestro planeta y a los seres humanos, puesto que el 666 es la cifra de la Bestia, el Diablo, quien se manifiesta en este día trayendo consigo toda su maldad. Debemos estar preparados para afrontar este día de desgracia, incluso estar preparados para algo tan terrible como el fin del mundo, el armagedón, un nuevo holocausto, que sin duda puede ocurrir el día 6 del 6 del 6.

La ciencia dice…

Antes que nada, este artículo en ningún momento pretende cuestionar la religión católica ni sus creencias. De hecho, ni siquiera se necesita críticar o poner en duda las convicciones católicas para demostrar que la fecha 06/06/06 (o cualquiera de sus variaciones, pues también se ha alertado el fin del mundo el 06/06/96, 09/09/99, etc.) no tienen nada de maligno. Este artículo se centra en algo mucho más simple, que es la percepción relativa que los seres humanos tenemos del tiempo. Pero bueno, ¿cuál es el origen de todo este asunto? hay unos versículos de la Biblia, la compilación de libros sagrados de la religión católica, que nos dan el punto de partida. Cito textual de Apocalipsis 13:17-18:

“ya nadie podrá comprar ni vender si no está marcado con el nombre de la bestia o con la cifra de su nombre. Aquí verán quién es sabio. Si ustedes son entendidos, interpreten la cifra de la bestia. Se trata de un hombre, y su cifra es 666”.

¿Fin del mundo?El contexto es simple: la bestia (entiéndase Diablo, Lucifer, Príncipe de las Tinieblas, etc.) aparentemente está representada por la cifra 666 y por tanto ese número es sumamente maligno, por lo que cualquier encuentro con él es sinónimo de holocausto/armagedón/apocalipsis, etc. Apartando por un momento las creencias de cada persona y la veracidad del concepto anterior, cito algunos argumentos para refutar que el fin del mundo ocurrirá en una fecha/año donde coincida la serie 666, no precisamente porque ese sea un número maligno (eso prefiero dejarlo a criterio y creencias de cada uno), sino porque la apreciación de las cifras, fechas y eventos es enormemente subjetiva y antojadiza, históricamente.

1º argumento: ¿Qué es el tiempo?

El tiempo, definido como una magnitud física que permite ordenar los cambios secuencialmente (estableciendo un pasado, presente y futuro), en segmentos de segundos, minutos, horas, etc., es una invención humana. El tiempo es una dimensión determinada por el movimiento de los astros, y los humanos lo usamos para ordenar nuestra historia, nuestras acciones y toda nuestra vida. Nótese que no me estoy refiriendo al tiempo como se lo estudia en física, entendido como la 4º dimensión que se añade al espacio, con aplicaciones en física cuántica, relatividad, etc.; tampoco me refiero a las escalas de tiempo usadas por culturas antiguas. Simplemente me remito al tiempo común y corriente que usamos los humanos hoy en día.

¿Qué es el tiempo?¿A qué viene todo esto? Que para llegar al tiempo que hoy vivimos (i.e., que mientras escribo esto es el día domingo 4 de junio de 2006, a las 20 h, 50 m y 37 s), ha ocurrido un innumerable número de “correcciones” y “ajustes” de los que, por supuesto, su única responsable es la raza humana. Para eso voy a puntear brevemente algunos periodos de tiempo que resultarán familiares (por supuesto, usando nuestras escalas de tiempo):

  • El nacimiento de Jesucristo marca la conocida diferencia histórica entre antes de Cristo [a.C.] y después de Cristo [d.C.].

  • Algunas de las famosas culturas protohistóricas (egipcios, griegos) se desenvolvió plenamente alrededor del 3.000 a.C.

  • El Homo Sapiens (entendiéndolo como la raza humana actual), tuvo su origen hace 450.000 a 400.000 años.

  • El planeta Tierra tuvo su origen hace unos 4.600 millones de años.

  • Aunque aún en discusión, el Universo “nació” hace unos 13.500 millones de años.

Como primera conclusión, el objetivo de este repaso histórico es dar a entender que, dependiendo la perspectiva, podríamos usar muchas referencias para empezar a medir el tiempo. Si hoy estamos usando aquella regida por el nacimiento de Jesucristo, y no la del nacimiento de la Tierra, que nos tendría en algo como el año 4.600 millones, ha sido puramente por conveniencias y ajustes históricos. En otras palabras, si en un momento coincide tanto un día, mes y año que terminen en 6 es únicamente una consecuencia y un momento ficticio creado por los mismos seres humanos.

***Aunque este argumento podría ya resolver todo el asunto, el segundo es planteado “asumiendo” por un momento que nuestra escala de tiempo actual (la regida por el nacimiento de Jesucristo), es la verdadera, y que la fecha en la que creemos estar es correcta Wink

2º argumento: Los múltiples calendarios

El calendario, como instrumento que nos permite ordenar los años (el punto en que la Tierra termina de dar una vuelta alrededor del Sol) se ha prestado también a diversas correcciones históricas. Para no aburrir tanto con ellas, sólo quiero profundizar en las más importantes.

  • Los múltiples calendariosEl calendario romano: instaurado por Numa Pompilio; consistía en un año lunar, primero de 10 meses y después de 12, con algunos cambios irregulares.

  • El calendario juliano: instaurado por Julio César; consistía en un año solar de 365 días y 6 horas, donde cada 4 años se añadía un día bisiesto.

  • El calendario gregoriano: usado en la actualidad e instaurado por el Papa Gregorio XIII; consiste en un año solar de 365 días, donde cada 4 años se añade un día bisiesto; excepto los años terminados en ’00’, que sólo son bisiestos si son divisibles por 400; el aspecto más radical de la transición juliano-gregoriano, fue que el Papa Gregorio XIII decidió realizar tajantemente un ajuste horario, estableciendo que posterior al 4 de octubre de 1582, sucediera el 15 de octubre de 1582 (10 días se esfumaron…)

Por si esto fuera poco, y volviendo al tema de los ajustes, cabe recordar que el año real es 365,2422 días, resultando que el calendario gregoriano igual tiene un error de 0,0003 días por año; a eso se suma que tanto la duración del año real como la rotación terrestre cambian lenta y impredeciblemente, por cuanto siempre existirá un margen de error. Entonces, como segunda conclusión, aún asumiendo que nuestra escala de tiempo regida por el nacimiento de Jesucristo sea válida, tanto el calendario, los márgenes de error y la rotación terrestre han sufrido suficientes cambios para pensar que realmente no estamos en el día, mes y año que creemos estar, sino en una fecha aproximada (anterior o posterior) que no puede determinarse con certeza.

***El tercer y último argumento es el más simple, pero una vez más, se planteará “asumiendo” por un momento que aún con la escala de tiempo actual, los ajustes del calendario, rotación terrestre y márgenes de error, la fecha en la que creemos estar es correcta Wink

3º argumento: Juego de números

La imaginación humana siempre tiene tendencia a asociar cifras, fechas o números con algún evento determinado. El que mucha gente se ponga a tiritar por una fecha/año con la secuencia 6-6-6, es un fenómeno no muy novedoso y que en realidad se ha reiterado en varios momentos de nuestra historia, aquellos temidos “encontrones” con el 666. Si nos ponemos a pensar un poco, nos daremos cuenta que han existido montones de 666 a lo largo de nuestra escala de tiempo, aún sin considerar otras posturas (por ejemplo, comenzar a contar el tiempo desde la formación de la Tierra). Por ejemplo pensemos en fechas como el 06 del 06 de 1906, el 06 del 06 de 1006, o el 06 del 06 de 1106; sólo imaginemos cuán traumada estuvo la gente el año entero 666dC!!!. De hecho, existen curiosos ejemplos de esta histeria:

  • El 2 de septiembre del año 1666, se produjo una desgracia en Inglaterra conocido como el Gran Incendio de Londres, que prácticamente destruyó la ciudad; a pesar que el origen del fuego se debió a errores humanos, muchas voces saltaron diciendo que parte de la desgracia se debió a que ese año terminaba en 666.

  • Se dice que todos los códigos de barras (que existen en cualquier producto de supermercado) poseen implícito el número 666, debido a que las barras protectoras que marcan el inicio, centro y fin de cada código de barra, representarían la secuencia 6-6-6 (el número seis se representa por un patrón similar a las barras protectoras); el detalle es que si se observa de cerca al ‘6’ en un código de barra, se aprecia una barra blanca ancha situada a la derecha o izquierda del patrón (dependiendo dónde se ubique el número dentro del código de barra), lo cual no ocurre con las barras protectoras.

  • Y uno mucho más inocente: el precio del primer computador personal de Apple fue… ¡666.66 dólares! Evidentemente, algunos ligaron a Apple con las artes oscuras y pactos con el Diablo.

Este fenómeno es parecido cuando se intenta buscar patrones o coincidencias en otras áreas, por ejemplo, en las fabulosas construcciones mayas, egipcias o incas; o cuando imaginamos figuras formándose en las nubes, o nos pareció ver un rostro humano en una formación rocosa de Marte. Sin duda la gente se las ingeniará para buscar mil y una coincidencias para apoyar que en las fechas/años con la serie 666 SI va a pasar algo, SI es un momento maligno, y SI deberíamos tomar “precauciones”. Naturalmente, cuando todos vean que no pasará nada, el argumento será que gracias a las meditaciones, rezos y otras alabanzas, el Príncipe de las Tinieblas no se ha manifestado; o que elegirá el próximo encuentro calendárico con el 666, o cualquier otra estupidez. Y mucha gente, lamentablemente, se creerá ese trillado círculo tenebroso. Así, como tercera y última conclusión, sólo puedo decir que la gente ve lo que quiere ver, y asocia las cosas como se le da la gana, especialmente cuando no hay un conocimiento previo del tema, más allá de la cita bíblica que hice al comienzo.

Algunas conclusiones finales

Juego de númerosY para terminar: reitero que con este artículo no pretendí refutar creencias religiosas, ni la existencia del Diablo, ni las propiedades de la cifra 666. Podría ser mucho más crítico y remitirme a la aparición misma de los números, a interpretaciones distintas para la aparición de esta cifra en la cita bíblica, o desentrañar un poco la verdadera naturaleza de la entidad conocida como “el Diablo”. Pero pienso que, sólo con fines de poner algo de claridad en el tema, bastaba con exponer las múltiples formas en que se ha ajustado la medición del tiempo hasta nuestros días, y con ello que el público lector aprecie cuán subjetiva históricamente es la frase: “terminé de escribir este artículo el día domingo 4 de junio de 2006, a las 23 h, 00 m y 51 s”; en otras palabras, en este momento puede que realmente estemos en el año 2008; o en el mes de noviembre; o que precisamente en este momento el día, el mes y el año formen un 666 Wink

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